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Ahora Nación presenta propuesta de unidad nacional con énfasis en democracia, descentralización y justicia social

En medio del desgaste de la política tradicional, la confrontación permanente y el deterioro de las instituciones, la propuesta presentada por aparece como uno de los pocos intentos serios de plantear una salida democrática, técnica y socialmente responsable para el país.

El documento no apuesta por el populismo fácil ni por discursos vacíos de campaña. Propone recuperar el Estado, fortalecer la institucionalidad y devolverle al Perú algo que ha perdido hace años: horizonte.

Uno de los aspectos más importantes de su planteamiento es que entiende que no puede existir crecimiento económico sostenible sin estabilidad democrática ni instituciones sólidas. Por eso pone énfasis en recuperar la independencia de organismos como la Junta Nacional de Justicia, el Tribunal Constitucional y los organismos electorales, hoy golpeados por la polarización y la captura política.

También resulta relevante que el programa combine responsabilidad económica con sensibilidad social. Mientras ratifica la autonomía del Banco Central y el equilibrio fiscal, plantea al mismo tiempo una reforma tributaria progresiva, fortalecimiento de servicios públicos y una agenda de desarrollo de largo plazo para regiones históricamente abandonadas.

La apuesta por la meritocracia, el fortalecimiento de SERVIR y la conformación de un gabinete integrado por profesionales capaces y probos marca distancia frente al reparto político improvisado que tanto daño le ha hecho al país en los últimos años.

Otro punto que merece atención es su enfoque descentralista. El Perú no puede seguir funcionando únicamente desde Lima mientras millones de ciudadanos en provincias continúan excluidos de oportunidades básicas. Hablar de infraestructura, agricultura familiar, acceso al agua, gas para el sur y desarrollo regional no es populismo: es reconocer una deuda histórica.

El programa además coloca sobre la mesa temas que otros prefieren evitar, como la reparación para las víctimas de la violencia política, la lucha contra la impunidad y la necesidad de enfrentar la corrupción sin pactos ni blindajes.

Por supuesto, ningún documento resolverá por sí solo la crisis nacional. Las propuestas necesitarán capacidad política, acuerdos y ejecución eficiente. Pero en un escenario dominado muchas veces por el cálculo corto, la improvisación y el extremismo, resulta valioso que exista una propuesta que intente combinar democracia, institucionalidad, crecimiento y justicia social.

El Perú necesita menos gritos y más dirección. Y en esa discusión, Ahora Nación ha decidido presentar ideas concretas en lugar de simple confrontación.

Marcos GY

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