Carabayllo tiene que hacerse una pregunta antes de votar: ¿queremos cambiar o queremos seguir entregando el municipio a los mismos grupos políticos que han gobernado el distrito durante los últimos años?
Desde 2018, tres nombres han marcado sucesivamente el gobierno municipal: Nandy Córdova, Marcos Espinoza y Pablo Mendoza. No son desconocidos para los vecinos. Ya tuvieron la oportunidad de gobernar y hoy vuelven a aparecer, directa o indirectamente, en la disputa por el municipio.
Nandy Córdova no llegó al municipio como una figura ajena a aquella administración. Fue teniente alcaldesa y primera regidora de Rafael Álvarez, el alcalde que terminó condenado a seis años de prisión por colusión agravada. Cuando Álvarez fue suspendido y el JNE dejó sin efecto provisionalmente su credencial, Córdova asumió la alcaldía de Carabayllo.
Es decir, Córdova formó parte del gobierno de Álvarez desde adentro y posteriormente asumió directamente la conducción de la municipalidad. No corresponde acusarla de ser penalmente cómplice de los delitos por los que fue condenado Álvarez si no existe una sentencia que lo establezca. Pero políticamente sí corresponde preguntarle qué responsabilidad asumió como parte de esa gestión, qué hizo durante el tiempo que estuvo al frente de la municipalidad y qué resultados concretos dejó para Carabayllo. En 2018, el propio municipio registró su ejercicio como alcaldesa y sus decisiones administrativas.
Hoy Córdova vuelve a pedir el voto de los carabayllanos. Por eso la pregunta no es solamente qué promete ahora, sino qué hizo cuando tuvo la oportunidad de gobernar. Si aquella gestión dejó a Álvarez condenado y al distrito con enormes problemas pendientes, los vecinos tienen derecho a evaluar también el papel de quienes formaron parte de ese gobierno y luego tuvieron la responsabilidad de conducirlo.

Después llegó Marcos Espinoza. Su gestión tampoco terminó sin graves cuestionamientos. En 2022 fue detenido durante un megaoperativo de la Fiscalía y la Policía. El Poder Judicial le impuso 18 meses de prisión preventiva mientras era investigado por presunta organización criminal, colusión agravada y peculado, en un caso relacionado con la compra de 21 camionetas por más de S/2,6 millones.
Y ahora aparece nuevamente su entorno familiar. Juan Ladislao Espinoza Ortiz, hermano de Marcos, vuelve a postular a la alcaldía de Carabayllo por Alianza para el Progreso. El vecino debe decidir si quiere abrir nuevamente las puertas del municipio a un grupo político que ya tuvo el poder y terminó envuelto en investigaciones graves.
Después de ellos llegó Pablo Mendoza. Y su gestión tampoco está libre de cuestionamientos. La Fiscalía contra el Crimen Organizado investigó presuntos vínculos entre la Municipalidad de Carabayllo y la organización criminal de alias «El Jorobado». La vivienda del alcalde y oficinas municipales fueron allanadas como parte de esa investigación.
La investigación fiscal señala presuntas irregularidades en contrataciones y vínculos con empresas relacionadas con integrantes de esa organización. Un informe periodístico basado en información de la UIF reportó 19 órdenes de servicio para alquiler de camionetas por S/538.160 durante la gestión de Mendoza. Esto no significa que exista una condena contra el alcalde, pero sí significa que hay una investigación de enorme gravedad que los vecinos tienen derecho a conocer antes de votar.
Y mientras tanto, Carabayllo tuvo que enfrentar una crisis en uno de los servicios más básicos: la limpieza pública. En enero de 2026, el Ministerio del Ambiente declaró en emergencia la gestión y manejo de residuos sólidos del distrito debido al cese parcial del recojo y transporte de basura.
Ahora la fórmula vuelve a repetirse: Pablo Mendoza no postula nuevamente a la alcaldía, pero aparece como primer regidor en la lista de su esposa, Rosario «Charito» Peláez, candidata a alcaldesa por Somos Perú. Es decir, el alcalde no se va realmente de la política municipal: busca continuar teniendo poder desde el primer lugar de la lista de su esposa.
Entonces la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿Carabayllo quiere seguir girando alrededor de los mismos grupos?
El distrito necesita pistas, veredas, seguridad, limpieza, salud, orden urbano y oportunidades para sus jóvenes. Necesita una municipalidad que funcione y que rinda cuentas. Y necesita, sobre todo, recuperar la confianza de sus vecinos.
No se trata de atacar personas. Se trata de recordar quiénes ya tuvieron la oportunidad de gobernar, qué ocurrió durante sus gestiones y qué cuestionamientos enfrentan hoy.
Si queremos resultados diferentes, tenemos que tomar una decisión diferente.
Carabayllo no está condenado a escoger siempre entre los mismos nombres, los mismos grupos y las mismas historias.
El voto es la oportunidad de romper ese ciclo.
Después de tantos años, quizá ya no sea momento de preguntar quién promete más. Es momento de preguntarnos quién ya tuvo la oportunidad de hacerlo y qué hizo con ella.


